Galo Ghigliotto: La literatura como el arte de caminar junto a nuestros muertos
Galo Ghigliotto no habla de su nuevo libro “Su cadáver avanza hacia el mar” como quien presenta una novedad comercial. Habla de él como quien muestra una caja de recuerdos que ha estado custodiando por mucho tiempo. «Es un trabajo que reúne cuentos creados en un periodo bien largo, son más de 15 años», me comenta, mientras revisa algunos apuntes.
En la conversación, se entiende que este volumen, publicado por (Puya editora), no es un capricho editorial, sino una necesidad de cierre. Galo explica que, en el fondo, el libro es una síntesis: «este libro surge de dos libros que estaban armados sin publicar: ‘La nueva mitología’ y ‘La siniestrura». Aunque los tenía guardados, ninguno terminaba de convencerlo por sí solo. Fue un proceso de depuración largo, una búsqueda de unidad que finalmente encontró con la ayuda de su editora, Katherine Hoch.
Es inevitable notar que la muerte es un tema que, en la voz de Galo, suena familiar, casi cotidiana. No hay dramatismo impostado cuando habla de sus pérdidas. «Para mí, la muerte es algo muy recurrente en mi vida», dice, y es imposible no sentir que ese luto es el motor invisible que mueve su escritura.
Al conversar sobre sus influencias, él no cita teorías literarias, cita a los suyos. «Mi primer hermano, mi cuñado, mi socio Arturo, mi amigo José Luis… son muertes que me han marcado», relata con una honestidad que desarma.
Sin embargo, se apresura a aclarar que sus historias no son relatos de autoayuda ni autoficción pura; son, más bien, una exploración de cómo el horror cotidiano se filtra en la vida de quienes nos quedamos aquí.
La experiencia del título
Cuando se le pregunta por el título, Su cadáver avanza hacia el mar, su voz cambia. Me cuenta una anécdota que parece sacada de uno de sus propios cuentos: «Todo nació de una historia que me contaron sobre una médium, la psíquica de Chimbarongo, y una mujer que cargaba con el cuerpo de su hija». Es un relato fascinante, una mezcla de dolor, misterio y esa desesperación humana por no dejar ir lo que se ha ido.
Esa misma mezcla de realidad y ficción es la que impregna “Prontuarios de un cuerpo”, uno de los relatos que más nos detuvimos a comentar. «Está basado en un caso real, el del descuartizador de Cañete», me explica, y añade que, aunque el caso policial fue muy bullado, él prefirió enfocarse en la experiencia humana que hay detrás. Una búsqueda que también explora en sus clases universitarias, donde usa estos textos para hablar sobre cómo la literatura puede procesar el trauma.
La conversación gira hacia lo práctico: su lanzamiento. Me cuenta, con evidente entusiasmo, que el libro será presentado el 23 de julio en el Museo Violeta Parra por Blanca Lewin y Romina Pistolas. «Son grandes amigas y colegas», me dice, y se nota que para él este no es un evento solemne, sino una reunión de afectos.
Con ellas se reúne habitualmente en un taller literario que ha ido evolucionando con el tiempo y que es un encuentro que se repite para dar distintas miradas de aquello que se lee y escribe.
Formato físico
Antes de despedirnos lanzo una pregunta que parece incómoda, le pregunto por la importancia del formato físico. Galo, que también ha incursionado en la edición, defiende el libro como un objeto de culto. «Un libro impreso es una experiencia rica, es como andar en bicicleta», me asegura con una sonrisa. Nos dice que nada podrá reemplazar el olor a tinta que tienen los libros y la experiencia de tener un texto entre las manos.
Su cadáver avanza hacia el mar es, en definitiva, el retrato de un autor que no ha tenido miedo de caminar junto a sus muertos para poder escribir sobre ellos. Como me dijo antes de cerrar este diálogo, a veces la literatura no es más que eso: intentar entender qué pasa con el cuerpo, y con el alma, cuando el resto del mundo sigue girando.
La invitación está hecha, puede encontrar “Su cadáver avanza hacia el mar” en las principales librerías del país y a través del sitio web de Puya editora.
