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El legado de Salamanca: El alma detrás del mejor pisco del mundo

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Bou Legado puso a Chile en lo alto de la destilería global. Conversamos con su creador, Fernando Bou, sobre la herencia, el rigor técnico y los estándares que los llevaron a la cima.

Hay destilados que se producen y otros que se heredan. Con más de un siglo de historia familiar reposando en roble francés, Bou Legado llevó la pureza de Salamanca a la cima de la destilería mundial.

¿Cuál es el origen de la marca y cómo nace la historia de Bou Legado?

Bou Legado es, en esencia, el fruto de una herencia familiar que supera el siglo de historia. Hoy tengo el tremendo orgullo de representar a la tercera generación de esta tradición. Desde ese respeto profundo por nuestras raíces, creé esta marca como un homenaje directo a mi abuelo y a mi padre. De ahí justamente proviene nuestro nombre: es el legado de la familia Bou.

A lo largo de los años, ¿cómo han ido puliendo y perfeccionando su técnica de destilación?

Ha sido un camino marcado por una búsqueda incansable de la perfección. Esto nos ha exigido evolucionar constantemente y mantener un manejo milimétrico en bodega, pero siempre respetando los tiempos y procesos naturales del destilado. Hemos ido afinando cada etapa con un rigor técnico cada vez más alto.

Sin embargo, el pilar definitivo de nuestra identidad es la guarda en barricas de roble francés. Esa decisión es la que nos permite alcanzar una complejidad aromática y una elegancia únicas, haciendo que el pisco evolucione con total nobleza. Es este estándar de excelencia el que hoy nos permite competir, de igual a igual, con los mejores coñacs, whiskies y brandis a nivel global.

Actualmente, ¿dónde podemos encontrar sus productos y cuáles son sus mercados más fuertes?

Nos llena de satisfacción ver nuestras botellas en las vitrinas más exigentes del país. Estamos consolidados en los principales supermercados de Chile, como Jumbo, Walmart, Unimarc y Santa Isabel, así como en tiendas por departamento del prestigio de Falabella y Ripley. A esto se suma una presencia muy fuerte en las barras de los bares más reconocidos a nivel nacional y en las cartas de hoteles de primer nivel.

¿Cuál es la fórmula o el factor clave para llegar a producir el que hoy es considerado el mejor pisco del mundo?

Más que un secreto, los factores determinantes han sido la consistencia en la calidad y un rigor absoluto en nuestra metodología. Hablamos desde la selección meticulosa de la uva Moscatel en nuestro valle, hasta la paciencia infinita durante la guarda.

Pero más allá de la técnica, hay un factor humano que es insustituible: tenemos un equipo sólido donde cada persona respira esta misma visión de excelencia. Por supuesto, el entorno lo es todo. El equilibrio perfecto que nos regala el clima, la tierra y la gente de nuestro valle hace que este producto sea irrepetible. Esa armonía nos permite decir con la frente en alto que entregamos un pisco excepcional, desde Salamanca para el mundo.

Tras alcanzar un hito tan importante a nivel internacional, ¿qué desafíos se vislumbran en el horizonte para la empresa?

El gran objetivo ahora es abrir nuevos mercados internacionales y lograr una expansión global robusta. Sin embargo, tenemos un compromiso que es absolutamente innegociable: vamos a crecer, sí, pero sin transar un solo milímetro de la calidad que nos permitió llegar a donde estamos hoy.

Hoy, gracias a ustedes, Salamanca y el Valle del Choapa están en la cima de la destilería mundial. ¿Qué le aporta específicamente esta tierra a la identidad de Bou Legado?

Es que Salamanca no es solo una ubicación geográfica; es un ecosistema privilegiado. Nuestra capacidad para competir a nivel mundial nace de la pureza misma de nuestro valle: tenemos la combinación perfecta de un sol generoso, suelos con una mineralidad única y el agua prístina que baja de la cordillera.

Pero si me preguntas por el verdadero gran diferenciador, es nuestra identidad. En el Choapa existe un respeto profundo por los tiempos que exige la tierra y una sabiduría agrícola que se hereda. Cuando embotellamos Bou Legado, no solo estamos exportando pisco al mundo; estamos enviando un pedazo de la nobleza, el alma y el esfuerzo de la gente del Choapa.

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