El gran momento de María José Quintanilla
María José «Coté» Quintanilla se encuentra en uno de los momentos más dulces y exigentes de su trayectoria. Con más de dos décadas de camino recorrido, la artista chilena ha demostrado una versatilidad única, consolidándose como un referente indiscutido de la música popular y de la televisión abierta
En medio de la efervescencia por el hito histórico de agotar tres presentaciones en el Movistar Arena y su exitoso presente en la pantalla chica, conversamos en exclusiva con la intérprete sobre su madurez artística, los aprendizajes que le dejó Juan Gabriel, su mirada reflexiva en torno al Festival de Viña del Mar y el profundo lazo que la une con el norte del país.
El Fenómeno del Movistar Arena: Gratitud y certezas
Coté, agotar los shows del 4 y 13 de octubre en el Movistar Arena y sumar una tercera fecha para el 20 es un hito monumental. ¿Cómo procesas esta lealtad y efervescencia de tu público tras tantos años de carrera?
Yo siento que, al menos de manera personal, aún estoy procesando lo que pasó con los tres Movistar Arena. Pero, sin lugar a dudas, tengo una gratitud absoluta con mis «parientes», con mi público y con toda la gente que se unió a esta fiesta, que va a ser de todos: de la música popular y de la música ranchera. También creo que a nosotros como equipo nos genera certezas de que el trabajo silencioso, minucioso, realizado con fuerza y con mucha convicción —tanto del disco como de la carrera— da buenos frutos. Uno siempre tiene dudas, pero también es bonito y bueno, en cualquier tipo de trabajo, tener certezas. Así que ahora solo queda trabajar para seguir agradeciéndole a los parientes.
¿Qué sorpresas tienes preparadas para que —como tú misma dijiste al anunciar la nueva fecha— «ningún pariente se quede fuera de esta fiesta»?
Bueno, sorpresas hay varias y no las puedo revelar todas, pero vamos a hacer un viaje por más de 20 años de carrera. Vamos a cantar canciones que en los conciertos a veces, por un tema de tiempo, no puedo tocar. Estamos preparando un show completamente desde cero, con visuales, música y profesionales de los cuales estoy aprendiendo harto. Habrá muchos músicos en escena, colores, fiesta y, sobre todo, familia y nostalgia. Yo creo que los pilares son la familia y la fiesta, ¡mucha fiesta!
Tu hit «La Maleta» superó rápidamente los millones de reproducciones y te llevó a ganar el galardón a Mejor Videoclip en los premios Mundo Cumbia. A nivel creativo, ¿sientes que esta es la etapa de mayor madurez y autonomía en tu carrera musical?
Yo creo que es la etapa de más autonomía, sí. Estuvimos mucho tiempo esperando una liberación contractual por un compromiso que teníamos en Estados Unidos, lo que nos impedía generar contenidos de manera más libre y rápida, ya que todo se tenía que aprobar y visar.
Ahora, ojalá que esta no sea mi etapa de mayor madurez, porque yo quiero seguir creciendo, creando, mejorando y colaborando. Creo que uno siempre puede estar mejor, y el aprendizaje es algo que a mí me motiva muchísimo. Quiero seguir escribiendo canciones, no solo para mí; ojalá que otras personas también puedan cantar mis temas. Si miro hacia atrás, es muy bonito ver todo lo que se ha podido crecer. Ha sido un lindo camino y un hermoso transitar.
Ya celebraste 25 años desde tu debut en televisión y hoy eres una pieza clave en el área de entretención de Mega . ¿Cómo logras equilibrar la exigencia de liderar programas estelares con la intensidad de tu agenda musical sin perder tu característica espontaneidad?
Considero que uno nunca es la pieza clave de un proyecto. He aprendido en este camino que los equipos lo son todo, son la base; uno tampoco es imprescindible. Estoy muy feliz de mi transitar en Dale Play y en Coliseo, y tremendamente agradecida de la oportunidad de estar en programas luminosos, bonitos y familiares que tengan que ver con música, arte o comedia, porque creo que representan un poco quién soy yo. Ha sido hermoso que la gente premie a un equipo que de verdad destaca por ser trabajador, «luchón» y con súper buenos anfitriones. Yo veo cómo tratan a los invitados y a los soñadores, y me encanta porque hacen que un formato televisivo se sienta muy familiar.
Has mencionado que en esta etapa televisiva no compites con nadie y que las cosas se dan solas al trabajar con «ñeque». ¿Es esa tranquilidad la clave de tu éxito actual como comunicadora multiplataforma?
Siento que la clave de cualquier trabajo que sale bien siempre es la rigurosidad, el tiempo y el trato, que para mí es fundamental. El aprender a hacer equipos y aprender a agradecer que cualquier «brillito» que uno tenga es también el resultado del gran brillo de otros que logran que uno se luzca. Capaz que la ansiedad también me ayuda harto (ríe), porque no busco ser la mejor; busco ser una comunicadora que lo pasa bien, que es capaz de escuchar —a mí me gusta mucho escuchar— y que los programas donde me desarrollo me gusten y sean atractivos para toda la familia. Eso es lo que realmente me importa.
Coté, has compartido con leyendas de la música como Juan Gabriel, quien te acogió y apostó por tu talento desde muy joven. ¿Cuál es la gran enseñanza, humana o profesional, que te dejó el «Divo de Juárez» y que sigues aplicando en cada escenario o ante las cámaras?
En esta carrera, hasta antes de mi primer viaje con Juan Gabriel, yo era alguien muy rigurosa, pero siento que me pasaba al otro lado, a una exigencia que no era muy positiva porque no disfrutaba. Creo que él me enseñó que si uno realmente ama esto, el goce, el disfrute y el aprender a celebrar nuestros triunfos también son parte fundamental del proceso.
Él me enseñó a relajarme. Cuando lo tuve de vocal coach, me decía: «Ríete, pásalo bien, disfruta este momento, guárdalo». Me enseñó a recordar y atesorar el momento en el que estás haciendo lo que te gusta como un verdadero privilegio; a disfrutarlo para que, cuando vayas a esa memoria en el futuro, sea un recuerdo agradable desde donde puedas crear con tranquilidad, y no con temor o miedo.
En la Teletón, 50 mil personas te pidieron para Viña 2026 y, al ser Mega el organizador, muchos daban por hecho tu regreso tras tu mensaje de «invítenme». En retrospectiva, ¿sientes que faltó voluntad de la organización para concretar tu vuelta al festival?
Bueno, cuando uno habla de «sentir» entra en un terreno más emocional, y el Festival de Viña es, al fin y al cabo, un trabajo. Si lo veo desde lejos, me emociona muchísimo porque es el festival más lindo que tenemos y es lo que nos caracteriza musicalmente en el extranjero. Mi momento llegará en algún minuto, y si no pasa, está bien también. Yo sigo trabajando porque amo lo que hago y los escenarios llegan solitos. Creo que jamás hay que perder el foco de por qué hago esto. Si llega, bueno, será; y si no, no me voy a detener. Yo quiero seguir creciendo y avanzando, y eso a veces va más allá de visualizar un solo escenario. Hay que visualizar a la gente primero, y la gente está en todos los escenarios.
Has apoyado firmemente a tus colegas chilenos afirmando que deben sentirse merecedores de esos escenarios. ¿Es el Festival de Viña 2027 un objetivo trazado para tu equipo?
Para ser súper honesta y transparente, todavía no me he sentado con mi equipo a revisar qué va a pasar en la gira del verano. Estoy de cabeza terminando los preparativos de estos tres Movistar Arena y generando mucha información para mantenerlos al tanto durante el año; para que sepan que estoy trabajando, vigente y escribiendo. Por lo tanto, no tengo una respuesta aún sobre un objetivo trazado, porque no hemos tenido esa conversación en el equipo dado que he estado en otros menesteres (sonríe).
Pero reitero: el Festival de Viña es de todos los chilenos, y a quien esté ahí lo aplaudiré, porque amo el festival y adoro a los artistas chilenos. Cuando ellos brillan, soy la primera en mandarles un mensajito y en compartir esa felicidad con ellos.
Tienes una conexión especial con la Región de Coquimbo, donde te presentaste ante multitudes en La Pampilla en 2012 y 2025. ¿Qué significa para ti enfrentarte a un público tan masivo y exigente ?
Hay un escenario en particular que a mí me hace tiritar las cañuelas… y ese es La Pampilla de Coquimbo. Le tengo un respeto enorme al público del norte. Siento que la música ranchera partió con más fuerza desde el campo hacia el sur y se ha ido metiendo de a poquito en el norte de nuestro país. A mí siempre me han recibido con mucho amor allá; los quiero mucho y les tengo una gratitud inmensa por cómo han tomado mi música, cómo la abrazan y cómo me reciben.
La Pampilla es nuestro gran escenario popular y populoso, donde la gente va con sus familias completas, desde los más chiquititos hasta los más grandes. Se instalan, comen todo el día ahí y viven su propia fiesta. Por eso soy extremadamente cuidadosa cuando armo el setlist; lo preparo muy bien porque ese show siempre requiere una preparación completamente aparte de la gira. Es una fiesta distinta y hay que sentirla así. Aprovecho de mandarle un beso gigante a la gente del norte, porque de verdad los amo.
Al interpretar himnos como «Qué culpa tengo yo» o «Zíngara», tu conexión con la región es abrumadora. ¿Planeas volver pronto a Coquimbo o La Serena con el mismo espectáculo que preparas para el Movistar Arena?
Volver a Coquimbo y a La Serena siempre es una tarea pendiente para mí. Primero, porque me encanta regresar por la forma tan hermosa en que me reciben; y segundo, porque cada vez es un desafío tremendo armar un concierto para ir a verlos. Los quiero sorprender porque sé que es un público exigente. Ojo ahí, es muy exigente. Hay que mantenerlos constantemente motivados, arriba, generando empuje y fuerza. Todo eso se piensa minuciosamente al diseñar el concierto, el playlist y las distintas dinámicas del show. Así que cruzo los dedos para que podamos concretar pronto una nueva cita, porque nos la merecemos junto a los parientes del norte.
